14/10/26

Encuentros en el Encuentro


 

El lunes 12 de octubre finalizó el 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales, Intersex y No Binaries en la ciudad de Córdoba. La sede del 40º Encuentro será la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el punto de partida de este ¿evento? único en el mundo por su funcionamiento y permanencia en el tiempo. ¿Cómo fue la primera vez? Acá podés leer algo de esa historia. 

Hace años que muchas personas, colectivos y organizaciones reclamamos que el Encuentro se realice en Buenos Aires, como una forma de hacer sentir la potencia del movimiento en el centro del poder político del país. La discusión de la sede no es la única: también hace años que diferentes colectivos y agrupaciones (acá me incluyo a mí y a mis compañeras de Pan y Rosas) proponemos que existan mecanismos democráticos para construir planes de lucha, articular con otros movimientos y llevar resoluciones concretas a nuestros lugares, de la misma forma que lo hacemos en las asambleas feministas, estudiantiles o sindicales. Al contrario de lo que sostienen algunos sectores, votar no anula la búsqueda de consensos; permite expresar mayorías y minorías cuando no es posible alcanzarlos. El ejercicio de la democracia asamblearia está muy conectado con el hacer colectivo de los feminismos, una de las características más odiadas por la reacción de derecha y más incómodas para los gobiernos que intentan institucionalizar el movimiento y apropiarse de sus conquistas. 

Las feministas no vamos a sentarnos a esperar el 2027 (aplica a cualquier interpretación posible). En los talleres y en las marchas del Encuentro estuvo presente una fecha mucho más cercana: el 15 de octubre para que caiga el decreto 70/2023 y crezca la organización de la bronca. Si algo caracterizó a la última década feminista fue la organización local, nacional (y hasta internacional), mediante asambleas, coordinadoras y campañas. Ni Una Menos y la Marea Verde fueron solamente dos de los ejemplos más conocidos. El gobierno de Javier Milei nos eligió como enemigas desde el día cero, seamos enemigas en serio.

Antígona González y las antígonas

Antígona González busca a su hermano Tadeo. “:No quería ser una Antígona / pero me tocó”, dice Antígona en Antígona González (Concreto), de la escritora mexicana Sara Uribe. Es un poco difícil definir el género del libro, pero es muy fácil explicar de qué se trata porque es una historia espantosamente común en Latinoamérica. En nuestro continente basta decir “está desaparecido, está desaparecida” para entender la trama de complicidad de policías, jueces, militares, políticos, empresarios (legales o ilegales), con la impunidad estatal como marca imborrable. Dictaduras, democracias restringidas, gobiernos autoritarios, gobiernos desinteresados en la vida de la mayoría, todos tienen sus desaparecidos y desaparecidas. 

“: Como el sueño, eras lo que desaparece, y eras también / todos esos lugares vacíos que no desaparecen”, escribe Antígona mientras busca un cuerpo entre todos los cuerpos. Y es de alguna manera una advertencia, un llamado a la acción en voz baja: “Todos aquí iremos desapareciendo si nos quedamos inermes sólo viéndonos entre nosotros, viendo cómo desaparecemos uno a uno”. Tadeo está desaparecido y hay una mujer que busca mientras paga las cuentas y sigue yendo a trabajar. “La vida nunca detiene su curso por catástrofes personales”, mientras las que buscan continúan “la absurda, la extenuante, la impostergable labor de desenterrar un cuerpo para volver a enterrarlo”. 

El libro de Sara Uribe vive entre la poesía y una especie de prosa fragmentada, que oxigena con algunas pausas un relato crudo. Hay también rastros literarios de otras Antígonas, como Antígona Vélez, de Leopoldo Marechal, en la que le niegan el entierro a Ignacio Vélez, señalado como el desertor, el enemigo. Aunque Marechal la escribió en 1951 y la estrenaron el mismo año en el Teatro Nacional Cervantes, la idea del cuerpo que no se puede enterrar encuentra una referencia directa en las desapariciones forzadas de la última dictadura, que no fueron el fin “sino el medio de las prácticas sociales genocidas”. Luciana Kirjner recupera esa idea de Daniel Feierstein en su posfacio, donde también hilvana los femicidios en el entramado de la dominación mediante el terror. El libro incluye además un apartado en el que Sara detalla cuidadosamente las referencias literarias que cruzan y alimentan su relato. Esas páginas son, a su vez, un mapa de posibles lecturas que se multiplican al infinito.

Obsesiones en curso y parroquiales  

Un fragmento de Antígona González habla de quién fue esa persona que buscan, quién fue antes de ser un número, una noticia. Me hizo pensar en La memoria futura, una pieza performática (no sé si se dice así, pero no es una obra de teatro clásica) de Luciana Mastromauro y Eugenia Pérez Tomas. Son cuatro recorridos en el Parque de la Memoria de la ciudad de Buenos Aires que recuperan las historias de abuelas de Plaza de Mayo. Caminás con las actrices que interpretan a esas mujeres que buscan, mientras el Estado responsable de las desapariciones garantiza la impunidad y mantiene el secreto. Lo más interesante y conmovedor de La memoria futura es que cuenta la historia de las mujeres que siempre contaron la de sus hijas e hijos, y que imaginaron —algunas llegaron a conocer— a sus nietas y nietos, aunque de ellas no sabemos casi nada. Atención a sus redes para las próximas funciones. 

Obsesiones en curso y parroquiales (versión YouTube)

Volviendo de Córdoba, vi la charla de Romina Zanellato con Cazzu en Ruido y Sentimiento. En esta época de recortes frenéticos y cuestionarios telegráficos, me parecen muy valiosas las charlas que se toman su tiempo, que tienen espacio para la conversación, para pensar, para las palabras y las ideas. No soy muy seguidora de la música de Cazzu, pero siempre me parecen atractivas sus invitaciones y sus búsquedas. En esta conversación hay mucho de eso, de su obsesión por la autenticidad y también algo de su mirada feminista (la relectura de sus propias letras como “Chapiadora” con conclusiones diferentes sobre la relación con el dinero y las dimensiones de género). El corazón siempre está en la música, desde “cómo convertir en cool ser jujeñx” hasta las formas mismas de hacerla, los ritmos, las canciones. Anoté una frase que dice Cazzu, que suena un poco a obviedad, pero vivimos en sociedades que naturalizan exactamente lo contrario: “tiene que cambiar la vida para que cambie la música”. 

En pleno ocaso de la tendencia tradwife, hicimos un episodio de Fuera del algoritmo sobre la fantasía de las esposas tradicionales y el minotauro de la ciencia ficción. Hablamos de la novela Yesteryear, de Caro Claire Burke, y de la aventura de Paco Porrúa con la editorial Minotauro a propósito del ensayo de Felipe Castagnet. Literatura, tendencias, mercado y géneros. 

Recién salido del horno digital. Bibliografía complementaria y mis obsesiones del mes, nuevo episodio del ¿universo? de Bibliografía obligatoria. Desmenuzamos las recomendaciones del episodio de las brujas y algunas obsesiones que inundaron mi algoritmo este mes. Podés verlo en el canal de YouTube de La Izquierda Diario y comentar si te gusta, te interesa o tenés sugerencias. 


30/9/26

Presas de la fe

 


En medio de una confusión que combina algo de moda, morbo y la búsqueda de una vida menos dictada por el ritmo de lo productivo, las cosas o el dinero, las monjas parecieron atravesar un momento de popularidad. Nada indicaba que la fantasía de escapar de la vida contemporánea tuviera que ver con una “vuelta a la Iglesia”, pero algunas lecturas forzaron la conexión con tendencias conservadoras en sectores de la juventud. En los hechos, no existen registros de un aumento de creyentes, con excepción del continente africano y algunas zonas de Asia.

Sumado a lo anterior, en un mundo marcado por el genocidio en Gaza, la violencia imperial y la codicia de los ricos, algunos discursos del papa León XIV atraen a sectores huérfanos de referencias políticas, aunque no haya tocado nada del poder de una institución cuestionada por abusos de todo tipo (entre muchas otras cosas). En Argentina, la expectativa por la visita del papa se mezcla además con la bronca y el descontento que generan el gobierno de Javier Milei y la oposición que espera sin romper nada las próximas elecciones. La Iglesia aprovecha la ocasión para lavar su imagen. 

En este contexto, se estrenaron dos miniseries a contramano de la amabilidad y el embellecimiento de los que goza hoy la Iglesia católica en la mayoría de los medios de comunicación. Una es Catedrales (Prime Video), basada en la novela de la escritora argentina Claudia Piñeiro: una historia sobre un asesinato pero también sobre aquello que se construye alrededor de la fe religiosa, como la obediencia o el miedo. La serie traslada a Ana y su familia a Chile, pero el corazón de la historia es el mismo: secretos e hipocresía. También es una historia de amistad y lealtad, entre Ana (Octavia Bernasconi) y Marcela (Carolina Kopelioff). Marcela, ya adulta (interpretada por Muriel Santa Ana), es la única voz que rompe el silencio y, a la vez, la única voz que casi todos prefieren ignorar. En ese silenciamiento habita el silenciamiento de todas las mujeres que nadie quiere escuchar, las que denuncian, las que cuentan la verdad. La criminalización del aborto en la ficción hace las preguntas incómodas sobre la criminalización del aborto en la vida real, esta vez en Chile (como lo hizo en Argentina la novela). 

La otra es Cautiva (HBO), basada en una historia real de abusos, torturas y privación ilegítima de la libertad en el monasterio de Carmelitas Descalzas de Nogoyá (Entre Ríos). De otra forma, Cautiva también habla sobre aquello que se construye alrededor de la religión y cómo la fe puede transformarse en argumento de abusos o alimentar relatos justificatorios de opresión y persecuciones. En esta historia, Clara (Carolina Kopelioff otra vez) llega al convento buscando un refugio, anhelando que la fe y la contemplación la ayuden a construir la vida que sueña. No voy a espoilearte sus motivos ni el desenlace porque, aunque está basada en un hecho real, la ficción tiene su propio poder para contar y preguntar. La sombra terrible de la hermana Cecilia (interpretada por Lorena Vega, a quien no quisiera cruzarme si lleva puesto un hábito) encarna un poder difícil de cuestionar. En el monasterio, ella es la palabra y el silencio que mandan: porta la autoridad de los hombres de Dios (nadie más que ella puede hablar con el obispo, nadie más que ella puede silenciar los pedidos de ayuda al Vaticano y a otras autoridades). Lo único que puede romper el encierro es la duda justa de Clara, desde adentro, y la sospecha legítima de los lazos vitales que la unen a pesar de todo con el afuera (de formas muy distintas, su mamá y su hermano, Valeria Lois y Tomás Wicz). Miedo sin efectos especiales; solamente vacío, oscuridad y silencio. La única luz es la que asoma en la búsqueda de la verdad y la lucha por la libertad. 

La clausura es uno de los elementos que generan más curiosidad alrededor de las monjas. ¿Por qué una mujer joven elegiría el encierro en el mundo actual? Es la pregunta que se hace la película Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa, cuando Ainara (Blanca Soroa) le comunica a su familia que ingresará al convento de Santa Clara como monja de clausura. Ainara está terminando el colegio secundario y, al asomarse al abismo de la vida adulta, encuentra en la vocación religiosa un destino posible. Sin hechos traumáticos como los de Cautiva, la película propone una reflexión acerca de los condicionantes y los motivos de una elección, y cómo habría que discutirlos. Esta pregunta enciende el personaje de Maite (Patricia López Arnaiz), la tía de Ainara, que ensaya todo tipo de medidas (cada vez más desesperadas) para convencerla de que cambie su decisión. Sus intentos, muchos infructuosos y otros hasta contraproducentes, me hicieron pensar en algo que escribió León Trotsky a comienzos del siglo XX: “es absolutamente evidente y está fuera de discusión el hecho de que no podemos poner nuestra propaganda antirreligiosa en un nivel de lucha lisa y llana contra Dios”. Proponía, en cambio, una lucha no menos complicada pero posible (hoy diría indispensable, casi de supervivencia), la de terminar con el caos terrenal que alimenta el magnetismo de la religión. “La religión traduce el caos de la naturaleza y el caos de las relaciones sociales al lenguaje de las imágenes fantásticas. Solo la abolición del caos terrenal puede terminar para siempre con su reflejo religioso”. Así, escribía, podremos abolir para siempre el misticismo y la crueldad.

Obsesiones en curso y parroquiales  

El 28 de septiembre es el Día de Acción Global por el Aborto Legal y Seguro. Ese mismo día de 1871, Brasil sancionó la Ley de Libertad de Vientres, que consideraba personas libres a las hijas e hijos de las mujeres esclavizadas. En 1990, el V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe eligió la fecha como el Día de la Lucha por la Despenalización y Legalización del Aborto en América Latina y el Caribe, para visibilizar la pelea por el derecho a decidir. El Proyecto Mirar publicó su reporte sobre la situación del acceso al aborto en Argentina durante 2025 y parte de 2026. El informe aporta datos valiosos en un contexto de desfinanciamiento y guerra cultural contra el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo. Uno de los datos destacados es que la tasa de abortos se mantiene prácticamente igual que en 2023 (era de 7,49 en ese momento y de 7,45 en 2025), lo cual desmiente los prejuicios sobre una “epidemia” de abortos o la baja de la natalidad provocadas por el fin de la criminalización. Las interrupciones voluntarias y legales (IVE/ILE) fueron 87.603 en centros de salud de 20 provincias. No hay que olvidar que el gobierno nacional decidió desentenderse del acceso a la salud sexual y reproductiva (no realiza compras de insumos desde diciembre de 2023). Actualmente, el derecho al aborto se sostiene principalmente por el esfuerzo de profesionales, trabajadoras y trabajadores de la salud, pero ese acceso es cada vez más desigual porque depende de los recursos de cada provincia. El aborto es ley, pero que sea una realidad para todas las mujeres y personas con capacidad de gestar sigue siendo un desafío para los feminismos y para todas las organizaciones sociales y políticas.

En muy pocos días, llega un nuevo Encuentro (así con mayúscula). El 10, 11 y 12 de octubre se va a realizar el 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales, Intersex y No Binaries en la ciudad de Córdoba. Si siempre te dio curiosidad saber de qué se trata, por qué le dicen “el Encuentro” y otras preguntas, te recomiendo esta conversación de Andrea D’Atri con Diana Maffía en La Izquierda Diario. Como ellas, soy fanática de las que estaban cuando llegamos nosotras, porque siempre estamos caminando en la huella de alguien. 

Lady Gaga y Lena Dunham decidieron ser madres mediante subrogación y ampliaron los debates acerca de los mercados reproductivos y la desigualdad sobre la cual están construidos. Si venís seguido por acá, sabés que esta es una obsesión en curso desde hace bastante tiempo.  

Ya casi es octubre, y si todavía no lo viste, te aviso que el nuevo episodio de Bibliografía obligatoria es sobre brujas. Podés verlo en el canal de YouTube de La Izquierda Diario (y dejá tu comentario, que no cuesta nada y ayuda a que otra gente lo vea). 

Recordatorio permanente. Los sábados a las 12 en Radio Con Vos hacemos El Círculo Rojo. Podés vernos y escucharnos y, si tenés ganas, sumarte a nuestra comunidad (nos ayudás con lo que podés y a cambio hay algunos descuentos). Si querés contarme algo, escribime respondiendo este correo, y acá podés leer las entregas anteriores.

16/9/26

Bronca y asamblea

 


Pido disculpas anticipadas por la brevedad de esta entrega. La coyuntura me encuentra, en términos poéticos —que es la única forma decente de referirse a la vida—, como resume Juana Bignozzi en “La literatura en serio”, ocupándome de problemas ridículos “para que nadie dude de mi inteligencia”. Aunque siempre aspiro a estrofas como: 

no convertirme en criada de una decadencia

no caer en la tierna sonrisa comprensiva

que aparece cuando la intensidad desaparece

dejé de hablarle todo a alguien

e intento decirles algo a todos

Me gusta mi versión personal en la que “alguien” soy yo, y la renuncia es a asfixiarse mirando hacia adentro del propio mundo, “una mirada que se ve a sí misma” dice Juliet Mitchell en The Longest Revolution, una red flag pertinente.

Cuando todo te empuja a reducirte a un problema individual: vivir (morir) para el trabajo, vivir (morir) para pagar deudas, dormir bajo techo, la SUBE, más deuda para pagar deudas, dormir bajo techo, la SUBE. Cuando todo te empuja a exprimir el tiempo para producir ingresos, liquidar horizontes para convertirnos en la “criada de una decadencia”, prefiero subir la apuesta: entre poco y nada, prefiero todo.

Y apelo nuevamente a los (las) poetas, “los legisladores no reconocidos del mundo”, como decía Percy Shelley. Me robo algunas estrofas de Mickaela Vivas, de su poema “Nací con Menem” (justicia poética en medio de funerales heroicos): “¿Estoy exagerando? ¿Cuándo sale el sol? ¿Cuándo vuelve la luz?”. “No tengo ganas de mirar Netflix. Ya intenté hacer yoga”. Sé que estoy haciendo una cita extemporánea pero de alguna forma encaja en estos tiempos. Sigo:

Algo explota.

Nunca hay luz. Siempre se trató de eso, reclamar y reclamar.

Gritar para que me escuchen.

Si estás un poco en esa, si tenés BRONCA, el sábado marchamos en todo el país. Te diría que traigas tu pancarta, pero es optativo, podés venir con lo puesto, con tu remera, tu cartel, tu bronca y —si querés— con tu poesía.

Hablando de reclamar y reclamar, de gritar para que me escuchen, te recomiendo que vayas a ver la muestra ESTADO DE ASAMBLEA, de Gabriela Golder. Las cosas que más me gustaron a mí (cuando vayas, me decís las tuyas): la gente reunida, el ruido de asamblea, las voces hablando encima de otras voces pero también los ojos atentos, las caras, las ideas, la renuncia a la resignación. Gabriela es una artista visual; en la muestra vas a ver fotografías, videos, papel impreso con olor a tinta; se siente la reunión, el ambiente te invita a romper el protocolo antipiquetes y el silencio. Mis momentos favoritos: alguien dice “me siento rodeada de victoriosos y victoriosas”, que no nos impongan la derrota (fanática de eso); alguien dice “nuestra vida importa”, otras cantan mientras la pantalla muestra “REPETIR HASTA EL CANSANCIO”.

ESTADO DE ASAMBLEA respira un aire femenino que no tiene nada que ver con la biología o los cromosomas; a lo mejor femenino es incorrecto y lo mejor sería decir feminista. Feminista por la forma de hacer: colectiva, asamblearia, no institucionalizada, personas que ensayan discursos, que exponen ideas frente a otras y las prueban, personas que saben, personas que (se) preguntan. Pensé en dos cosas durante la muestra (una la dije, la otra no).

La que dije: cuando subís al primer piso las mujeres cantan, no importa si entendés o no lo que cantan, importa el susurro —alguien habla en un momento del susurro que se transforma en lucha y tiene razón. Me hizo pensar en una escena fantástica de Retrato de una mujer en llamas, una película de Céline Sciamma: las mujeres del pueblo se reúnen alrededor del fuego y cantan fugere non possum (yo no sé latín, pero dicen que la traducción es “no puedo huir”). Me gusta mucho esa escena porque encarna el momento en el que sabés que sola no podés pero cuando levantás la mirada empezás a verte en otras, las voces suenan cada vez más fuerte, el sonido de las manos aturde y podemos. ¿Exagero en la interpretación? Quizás, pero creo que Céline y Gabriela estarían de acuerdo conmigo. La que no dije: La Comuna (París, 1871), por la actitud de meterse en el hacer de la asamblea, la discusión, el ruido sobre el ruido. Estado de asamblea está en Artahaus (Bartolomé Mitre 434, Ciudad de Buenos Aires) y la entrada es libre y gratuita. Sábado 3 de octubre a las 16 horas: ASAMBLEA.

Monjas y brujas

Pocas cosas me interesan más que lo que se construye alrededor de lo femenino: prejuicios, mitos, morbo, fantasías. Las monjas parecen atravesar este momento de productividad explícita y totalizante con un halo similar al que portaron las brujas en plena movilización feminista durante la década pasada.

A través del universo (Tusquets) es una novela de la escritora argentina Julia Coria. Es una historia con episodios epistolares, policiales y de misterio en medio de la dictadura argentina. Soy una lectora interesada en el género policial, me gusta el gore, pero me agobia la sordidez sin motivo y los libros de Julia tienen un equilibrio —que siempre me intriga— entre lo sórdido y lo luminoso. También me interesa que se anime a ser un relato provocador en una época en la que parece que solo ellos pueden provocar. En estas páginas hay amor, memoria, violencia política, cartas, familia, amistad, alfajores y un hecho literario; muy a favor de que la literatura invada todos los territorios (Julia vino a El Círculo Rojo y conversamos un poco sobre todo esto). Y me encanta que las monjas tengan la ambigüedad que tienen las monjas en La novicia rebelde, y la ambigüedad que tiene la fantasía del convento (no el convento, no me malinterpreten) como alejamiento de la vida reducida a ser fuerza de trabajo y mercancía (subrayo fantasía, no escapo a lo problemático y balbuceo un argumento incompleto acá).

Y hablando de brujas, ya casi pueden ver el nuevo episodio de Bibliografía obligatoria sobre brujas, aprovechando que se acerca octubre. Entre marketing, fiestas propias e importadas, hay una historia de persecución que a veces olvidamos hasta que vemos una pancarta que dice “Somos las nietas de las brujas que no pudieron quemar”. Mientras tanto, te adelanto una recomendación: Brujas (Alfaguara, 2019) es una novela de la escritora mexicana Brenda Lozano. Feliciana es una curandera del pueblo de San Felipe. No habla castellano pero domina algo llamado “El Lenguaje”, una técnica espiritual proveniente de los pueblos originarios. Investiga el femicidio de su prima Paloma, una mujer muxe.

No es momento de indirectas así que el sábado 19 de septiembre nos vemos en la marcha de la bronca (hay convocatorias en todo el país). En Buenos Aires, nos reunimos en Congreso a las 15:30 y marchamos a Plaza de Mayo. Ojalá nos veamos por ahí.

Recordatorio permanente. Los sábados a las 12 en Radio Con Vos hacemos El Círculo Rojo. Podés vernos y escucharnos y, si tenés ganas, sumarte a nuestra comunidad (nos ayudás con lo que podés y a cambio hay algunos descuentos). Si querés contarme algo, escribime respondiendo este correo, y acá podés leer las entregas anteriores.

Celeste.